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Los llamo mis niños
Esperanza Puente lleva en su bolso cinco muñecos que se ha hecho a la medida de sus necesidades. “Son cinco embarazos a tamaño real en peso y en medida, y no se asusten porque no son de verdad, son muñequitos hechos a tamaño real, que pertenecen al primer trimestre de embarazo“.
Así lo ha contado en la subcomisión parlamentaria para la modificación de la ley del aborto que se ha creado en el Parlamento.
Esperanza, que es la portavoz de Red Madre, pretende concienciar a todas las mujeres del mundo para que no aborten.
En la noticia de El País dice que ella abortó en los 80. Alega que fue por la “movida madrileña”, ya saben, drogas, sexo y rock & roll. En su web dice: “Aborté hace diez años. Era bastante joven, estaba sola, sin nadie a quien acudir. Tenía miedo, y como te ofrecen esto, pues te lo planteas.â€
Aquello le supuso tal trauma que ahora intenta convencer a todas para que no aborten.
Aparte de que es notorio que la movida madrileña pasó hace más de 10 años, me causa estupefacción esta forma de afrontar los problemas políticos o sociales que es sintomática de una parte de la sociedad civil muy cercana a la iglesia.
No hagas tú lo que yo hago porque está muy mal hecho.
De verás, no lo hagas, porque te arrepentirás, como yo lo he hecho.
La política proyectada en la acción de los otros, juzgándolos con criterios religiosos, importándoles un rábano los problemas de los otros, las circunstancias de cada cual, el contexto… no hay perdón.
Que prohiban el aborto, pero que siempre que lo necesitemos podamos pagárnoslo fuera.
Que prohiban la prostitución o que me la lleven lejos de mi casa, pero que sepamos donde está por si acaso…
Que prohiban la eutanasia y la sedación, y hasta la sanidad pública universal, porque yo puedo viajar a Chicago o a Ginebra a tratarme.
Hipocresía.
Estos sí son los debates republicanos y no si cambian la bandera o alguien dice que se “muera el Borbón“. Si se pierden, se perderá el sentido repúblicano que hace que los ciudadanos y las ciudadanas seamos libres y responsables para saber tomar nuestras decisiones de forma autónoma, sin Iglesias ni fanáticos moralizadores que nos digan lo que tenemos que hacer en cada momento como si fuéramos menores de edad.
Feliz 2009.
